Al comienzo del libro el autor se expresa en primera persona6 como si hablase el mismo protagonista, Tobit. Sin duda se trata de un recurso del autor para dar realismo al relato.
En el libro de Tobías puede verse cierto parecido con una obra sapiencial llamada «Sabiduría de Ajicar», que aunque no tenía origen judío era muy popular entre los judíos de la diáspora. Esta obra recogía las instrucciones del sabio Ajicar a un sobrino suyo que luego le traiciona. El autor del libro de Tobías parece conocerla y presenta a Tobit como tío de Ajicar, señalando así la mayor autoridad de Tobit7. El autor sagrado quiere dejar constancia de cuál es la verdadera sabiduría de un judío piadoso en la diáspora y cómo ha de comportarse ante Dios, cara a la Ley y en las relaciones familiares.
3. ENSEÑANZA
La idea que domina en el libro es que Dios protege a los justos y les salva de las desgracias que puedan sobrevenirles si recurren a Él con una oración sincera. La historia de Tobit y Sara es un ejemplo evidente. Pero, además, el libro enseña que Dios ejerce su protección por medio de sus ángeles. En este caso el ángel es Rafael, que significa «Dios ha curado», porque realiza curaciones: Tobit es curado de la ceguera y Sara de la presencia del demonio en torno a ella. El libro deja abierto el camino para comprender la intervención de Dios por medio de otros ángeles cuyos nombres indicarán asimismo su misión.
La forma de actuar de Dios no es a primera vista perceptible por el hombre. Incluso las desgracias, permitidas por Dios, tienen una finalidad que no se descubre al momento, sino al final de la historia: la ceguera de Tobit y la muerte de los maridos de Sara son providenciales para que llegue a realizarse el matrimonio de Tobías y Sara, y así se cumpla la Ley y sean todos felices. El libro de Tobías enseña que Dios actúa con providencia en la vida de cada familia y de cada individuo, no sólo en la vida del pueblo. En concreto, el camino —hacia Media y hacia el matrimonio— recorrido por Tobías junto al ángel es un modelo que muestra cómo Dios conduce al hombre por el camino de la vida, y cómo el hombre colabora con Dios en la medida en que pone los medios a su alcance para llevar a cabo sus proyectos nobles.
Al hombre no se le pide que entienda el sentido de su desgracia, sino que recurra a Dios y se ponga en sus manos, sin caer en la desesperación. La actitud del hombre ante Dios ha de ser siempre la alabanza, incluso en la oración de petición. Al mismo tiempo al buen judío se le pide que practique incluso heroicamente las obras de misericordia, especialmente las de dar limosna y enterrar a los muertos. Y de una manera especial se resalta la piedad filial hacia los padres en la ancianidad y en el momento de su muerte.
Por otra parte, en el libro de Tobías se acentúa la conciencia que debe tener el judío de su pertenencia al pueblo de Dios y su solidaridad con la suerte de todo el pueblo. De ahí que deba mantener su identidad judía cumpliendo las leyes sobre alimentos puros e impuros, y contraer matrimonio con una mujer de su entorno familiar. Y de ahí también que espere y pida la reunificación del pueblo en una Jerusalén reconstruida8.
4. EL LIBRO DE TOBÍAS A LA LUZ DEL NUEVO TESTAMENTO
El lector cristiano encuentra en el libro de Tobías un ejemplo de cómo Dios escucha y atiende la oración de quien se dirige a Él desde la intimidad de su corazón, tal como enseña nuestro Señor Jesucristo9. Pero además a la luz de las palabras del Evangelio se comprende mejor el sentido de los acontecimientos que marcan la vida de los protagonistas del libro de Tobías: todo concurre para el bien de los que aman al Señor10. La enseñanza de Jesús sobre la Providencia divina y la confianza que el hombre ha de depositar en ella no sólo confirma la doctrina al respecto del libro de Tobías, sino que la hace más radical, al decir que Dios sabe lo que necesitamos aun antes de pedírselo11, e invitar a buscar primero el Reino de Dios12.
Asimismo nuestro Señor ratifica las exhortaciones de Tobit a dar limosna y practicar las obras de misericordia, si bien no sólo con los propios correligionarios13 sino con cualquier necesitado14, insistiendo al mismo tiempo en la rectitud de intención15.
La enseñanza del libro de Tobías sobre la acción de Dios a través de su ángel, viene confirmada en el Nuevo Testamento, donde también aparecen los ángeles como emisarios de Dios con misiones determinadas16, e incluso se habla del ángel que protege a cada hombre17.
Señalemos finalmente que la petición de Tobit sobre la reconstrucción de Jerusalén se cumple con la venida de nuestro Señor Jesucristo, no en el sentido físico de una ciudad material, sino en cuanto que todos los hombres, judíos y gentiles, son congregados en la Iglesia, la nueva Jerusalén que aparecerá gloriosa al fin de los tiempos18.
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1 Cfr 1 R 17,5-6. 2 Tb 13,9-12; 14,15. 3 Tb 3,2-6.11-15; 8,5-7.15-17; etc. 4 Tb 4,1-21; 12,6-15; etc. 5 Tb 5,1-23. 6 Tb 1,3-3,6. 7 Tb 1,21-22; 14,10-11. 8 Tb 13,9-18; 14,3-7. 9 Cfr Mt 6,6; 7,7-11; etc. 10 Cfr Rm 8,28. 11 Cfr Mt 6,8.32. 12 Cfr Mt 6,33. 13 Tb 2,2. 14 Cfr Mt 25,31-46; Lc 10,29-37. 15 Cfr Mt 6,1-4. 16 Cfr Lc 1,26; 22,43. 17 Cfr Mt 18,10. 18 Cfr Ap 21,1-22,5.