5. LECTURA DESDE EL NUEVO TESTAMENTO
El Nuevo Testamento no incluye ninguna cita expresa del libro de la Sabiduría. No está demostrado que Sabiduría fuese fuente de referencia documental para los hagiógrafos neotestamentarios, aunque hay bastantes estudiosos que lo admiten; lo evidente es la coincidencia de doctrina, conceptos y expresiones literarias de Sabiduría, sobre todo, con bastantes pasajes del Evangelio de San Juan y de las Cartas de San Pablo. Un elenco, no exhaustivo, de las coincidencias señaladas por los estudiosos puede ser el siguiente: «Preexistencia» del Verbo eterno junto a Dios18; acción creadora del Verbo19; omnisciencia del Verbo20; amor de Dios por la criatura humana21; amor de Dios a los que aman a la Sabiduría/al Hijo22; conocimiento de la existencia de Dios a través de la contemplación de las obras de la creación23; corrupción de la conducta moral por los hombres y correspondientes consecuencias y castigos24; misericordia y paciencia de Dios, que llama a la conversión a las criaturas humanas25; poder absoluto de Dios26; la Sabiduría/Cristo, imagen de Dios invisible27; la armadura de los poderes de Dios y las virtudes del cristiano28; la Sabiduría/el Hijo, reflejo de la gloria de Dios/del Padre29; cualidades excelentes de la Sabiduría30.
Desde muy antiguo, la Iglesia ha sacado provecho de las enseñanzas del libro de la Sabiduría. Los Padres lo citan con frecuencia como fuente sagrada de donde sacan muchos puntos doctrinales. Sin embargo, no se nos han conservado comentarios propiamente dichos sino a partir del siglo IX con Rabbano Mauro.
Numerosos textos de este libro se encuentran en las misas y oficios en honor de la Sagrada Eucaristía, de la Santísima Virgen María y de los santos apóstoles, evangelistas, doctores, vírgenes y confesores. Por no referirnos más que a unos pocos, citaremos, sobre todo, Sb 16,20, aplicado a la Eucaristía, así como Sb 3,1-8; 4,7-16; 5,1-5; 7,7-14; etc., empleados en diversas misas y oficios. Ha alimentado, pues, la oración oficial de la Iglesia y la vida de los cristianos en sus gozos y penas, en sus pruebas y esperanzas.
El judaísmo y buena parte del protestantismo, al excluir Sabiduría del canon de los libros sagrados, se han visto privados de un doble tesoro espiritual: de un lado, de la propia aportación de una obra que por su cercanía en tiempo y cultura al Nuevo Testamento hace comprender mejor el paso del Antiguo a éste, y el progreso de la Revelación; y, de otro, del talante de apertura intelectual del libro, abierto a todo logro verdadero y sincero de la mente y del corazón humanos, reconociendo así el valor de la recta razón que, iluminada por la fe, puede adentrarse en los misterios de Dios y del mundo. Con tal privación se propicia que fe y razón caminen por calles distintas y tiendan más fácilmente a desembocar, una, en el deísmo o el fundamentalismo, y la otra, en el cientificismo o en la incredulidad. En ambos casos, se hace más arduo el trabajo propio de la teología.
Finalmente, el lector cristiano actual encuentra en el libro de la Sabiduría un estímulo y una guía para afrontar los retos del mundo del que forma parte. Sabiduría ayuda al cristiano de hoy, quizá de manera especial, a fecundar con su fe el esfuerzo de la razón, que busca comprender de algún modo la obra divina de la creación y situar al hombre ante sus responsabilidades de respetarla y desarrollarla.
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1 Cfr 1 R 3,6-7; 5,9-14; 1 Cro 28,5-6 y 2 Cro caps. 1-7 con Sb 9,7-8: «Tú me elegiste como rey de tu pueblo y juez de tus hijos e hijas. Me mandaste edificar un Templo en tu santo monte y un altar en la ciudad de tu morada, a imitación de la tienda santa que preparaste al principio». 2 Sb 1,1-15. 3 Sb 1,16-2,24. 4 Sb 3,1-4,20. 5 Sb 5,1-23. 6 Sb 6,1-21. 7 Sb 6,22-8,21. 8 Sb 9,1-18. 9 Sb 10,1-21. 10 Sb 11,1-12,27. 11 Sb 13,1-9. 12 Sb 13,10-15,19. 13 Sb 16,1-18,4. 14 Sb 18,5-19,21. 15 Cfr Rm 1,8-32; Ef 6,11-17. 16 Si 44-50. 17 Sb 10,1-19,22. 18 Sb 8,3; 9,4 y Jn 1,1-18. 19 Sb 7,21; 8,6 y Jn 1,3,10. 20 Sb 8,4; 9,9; 10,11.17 y Jn 5,20. 21 Sb 1,6; 7,23; 11,24.26 y Jn 3,16-17. 22 Sb 7,28 y Jn 14,23; 16,27. 23 Sb 13,3-5 y Rm 1,18-20. 24 Sb 14,22-31 y Rm 1,21-32. 25 Sb 11,23.26; 12,2.10.19 y Rm 2,4. 26 Sb 12,12 y Rm 9,19-23. 27 Sb 7,26 y Col 1,15. 28 Sb 5,17-20 y Ef 6,14-17. 29 Sb 7,25-26 y Hb 1,3. 30 Sb 7,22-24 y St 3,17-18.