3. ENSEÑANZA

Joel nos ha dejado un selecto legado de la Revelación en dos áreas importantes. La primera puede ser sintetizada en 2,13: «Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos. Convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es clemente y compasivo». La segunda, en 3,1-2: «Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas…». Conversión verdadera y promesa del Espíritu están en el centro del mensaje de Joel.

La clave para la comprensión global del libro es el tema del «día del Señor», que aparece explícitamente cinco veces: 1,15; 2,1.11; 3,4 y 4,14. El significado del «día del Señor» en los profetas es el de una intervención especial de Dios en la historia humana, en particular en el pueblo elegido. Pero ese día tiene dos caras: de una parte, es el día del Juicio divino de los pueblos, con connotaciones de destrucción–purificación y castigo; por otro lado, es el día de la salvación divina para los que han padecido injusticias y opresión.

Tal ambivalencia se refleja en Joel. El pasaje de 1,4-20 —la plaga de la langosta— se inscribe en la primera cara de la moneda. El poema de 2,1-11 viene a servir de interpretación de la plaga: el pueblo invasor representa al ejército de Dios, ejecutor del castigo divino. Ante tal escarmiento, se propone el mensaje profético de la penitencia34. Con 2,17-18 —la penitencia de los hombres y la respuesta de Dios— se inicia el giro hacia la otra cara: el día del Señor es un día de salvación, integrado por actos que pueden ser simultáneos: efusión del Espíritu35; conmociones cósmicas36; juicio de las naciones incrédulas37; convocatoria de las naciones a Sión y llamada a la paz38; restauración de Sión y abundancia de bienes39. Esta segunda cara transciende las condiciones naturales del mundo presente, y conlleva una renovación de todo lo creado, con el Señor habitando en medio de su pueblo40.

Esta doctrina es como un resumen del mensaje profético y apocalíptico. Por esto también se inscribe mejor en la época que siguió a la vuelta del exilio de Babilonia, cuando fue calando el mensaje de los profetas y se fue abriendo la esperanza a un horizonte escatológico, por encima de las experiencias precarias de la restauración del pueblo elegido, que se limitaba a ser sólo una pequeña provincia del imperio persa.

4. EL LIBRO DE JOEL A LA LUZ DEL NUEVO TESTAMENTO

No obstante su brevedad, Joel tuvo notable resonancia en el Nuevo Testamento. San Marcos alude casi literalmente a 4,13 al final de la parábola de la semilla que crece41. El Evangelio de San Juan42, que presenta las tinieblas y la noche como elementos hostiles a Cristo, tiene ecos de 2,2. En el diálogo con la samaritana, Jesús le habla del agua viva que Él dará y que saltará hasta la vida eterna43, pasaje que recuerda a 4,18.

Hay otros pasajes neotestamentarios en que las referencias a Joel son explícitas e importantes. En el relato del día de Pentecostés, Hch 2,17-21, Lucas recoge, al final del discurso de San Pedro, una cita literal del oráculo de Jl 3,1-5, que se ve cumplido en la efusión del Espíritu Santo sobre los presentes: la comunidad cristiana. San Pablo, en Rm 10,12-13, para explicar a los fieles el universalismo del Evangelio, sin distinción entre judíos y griegos, trae a colación Jl 3,5a, pasaje que está también en el trasfondo de Ga 3,28; 6,15. Finalmente, Jl 2,4-6 inspiró la visión del tañido de la quinta trompeta y la plaga de langostas del Apocalipsis de San Juan44.

Santos Padres y escritores cristianos antiguos, de Oriente y Occidente, comentan o citan a Joel. La liturgia de la Iglesia ha hecho de varios textos de Joel un uso muy amplio que expresa cómo la Iglesia entiende y actualiza el libro profético. Así, Jl 2,12-18 constituye la primera lectura de la misa del Miércoles de Ceniza, y Jl 2,13 y 2,17 se ofrecen como antífonas para el canto durante la imposición de la ceniza. En la misa de acción de gracias por la cosecha, Jl 2,21-27 es leído como primera lectura. En la misa de la Vigilia de Pentecostés, Jl 3,1-5 es uno de los pasajes opcionales como primera lectura, texto empleado también en el rito del sacramento de la Confirmación.

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1 Jl 4,16a. 2 Am 1,2a. 3 Jl 4,4-8. 4 Am 1,6-10. 5 Jl 1,6. 6 Jl 2,1.15.23. 7 Jl 1,9.13.14. 8 Jl 1,5.11.13-14. 9 Jl 1,2-12. 10 Jl 1,13-20. 11 Jl 2,1-2. 12 Jl 2,3-11. 13 Jl 2,12-16. 14 Jl 2,18-27. 15 Jl 3,1. 16 Jl 1,15; 2,1.11; 3,4 y 4,14. 17 Jl 1,15; 2,1-3. 18 Jl 3,3-4. 19 Jl 4,12-14. 20 Jl 1,2-12. 21 Jl 1,13-20. 22 Jl 2,1-2. 23 Jl 2,3-11. 24 Jl 2,12-16. 25 Jl 2,17. 26 Jl 2,18-20. 27 Jl 2,21-26. 28 Jl 2,27. 29 Jl 3,1-5. 30 Jl 4,1-8. 31 Jl 4,9-13. 32 Jl 4,14-17. 33 Jl 4,18-21. 34 Jl 2,12-16. 35 Jl 3,1-2. 36 Jl 3,3- 5; 4,15-16. 37 Jl 4,1-8. 38 Jl 4,9-13. 39 Jl 4,18-21. 40 Jl 4,15-18. 41 Mc 4,26-29. 42 Jn 1,5; 8,12; 13,30; 20,1. 43 Jn 4,13-14. 44 Ap 9,7-12.