INTRODUCCIÓN
PRIMERA CARTA
A LOS CORINTIOS
Dentro del corpus paulino las dos cartas a los Corintios vienen a continuación de la dirigida a los Romanos, señal de la importancia que se les dio desde el principio, seguramente por su extensión, y por la variedad y densidad de temas tratados. Desde muy pronto estas cartas gozaron de gran prestigio entre los cristianos por estar escritas para una de las comunidades fundadas por Pablo y por ser Corinto una ciudad famosa.
En efecto, Corinto, que en la época griega había gozado de renombre, fue refundada por Julio César (año 44 a.C.) y muy pronto alcanzó gran influencia. Enclavada en el istmo de su nombre, con dos puertos, uno en el mar Egeo y otro en el Adriático, era la capital de la provincia romana de Acaya y despuntó como ciudad comercial en el Mediterráneo. Seguramente era una de las más pobladas, unos 100.000 habitantes, pero también una de las más célebres por su degradación moral.