COMENTARIO

 Ex 27,1-8 

El altar de los sacrificios (cfr 38,1-7) es una especie de mesa de madera de acacia de 2 metros de ancho, 2 de largo y 1,20 de alto. En los cuatro extremos había cuatro cuernos, que serían untados con la sangre de las víctimas sacrificadas (cfr 29,12); al agarrarse a ellos, los fugitivos conseguían el derecho de asilo (cfr 1 R 1,50; 2,28).

No parece que la combustión de las víctimas se realizara sobre el altar, puesto que sus materiales no resistirían el calor de las brasas; es más probable que las víctimas se quemaran en otro lugar, según la normativa de Ex 20,24, y que sobre el altar se hiciera una combustión simbólica.

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