COMENTARIO
El atrio del santuario (cfr 38,9-20) era un rectángulo amplio de unos 42 metros de largo por 21 de ancho. Las cortinas apoyadas en los postes separaban este lugar sagrado del resto del campamento. En la construcción del Templo de Salomón y en el Segundo Templo construido después del destierro, este recinto formaba los atrios (cfr 1 R 6,36) de donde Jesús habría de expulsar a los vendedores por profanar el lugar sagrado (Mt 21,12-17).
El uso de aceite puro de oliva (vv. 20-21) es un detalle más del valor y de la prestancia de todos los elementos del culto.