COMENTARIO
El efod (cfr 39,2-7) es la vestidura específica de los sacerdotes (cfr 1 S 2,18) y de los que participaban directamente en el culto (por ejemplo, David: cfr 2 S 6,14). El mismo nombre se aplicaba a un instrumento utilizado en los antiguos santuarios del norte que contenía las suertes con que se consultaba al Señor (cfr 1 S 2,28; 14,18-20); llegó incluso a designar un objeto idolátrico (cfr Jc 8,26-27). Como ornamento sacerdotal, es distintivo del Sumo Sacerdote, una especie de delantal que se sujetaba con un ceñidor y dos hombreras; en éstas llevaba dos piedras de ónice con los nombres grabados de las tribus de Israel.
El pectoral del juicio era un paño rectangular artísticamente bordado, colocado sobre el pecho y sujeto por la parte superior a las hombreras del efod y por la inferior al cinturón. Cuando el autor sagrado escribe, las vestiduras sacerdotales habían sufrido múltiples modificaciones; de ahí la dificultad para saber con exactitud cómo eran en su origen. Con todo, parece claro que el pectoral tenía una especie de bolsa interior donde se guardaban los urim y tummim, instrumentos para descubrir la voluntad del Señor y la suerte de los hijos de Israel (v. 30). Llevaba también engarzadas las doce piedras con los nombres de las doce tribus de Israel, mostrando así que la función principal del Sumo Sacerdote era representar al pueblo ante Dios en las funciones litúrgicas más solemnes.