COMENTARIO
La imposición de manos sobre la víctima es un rito frecuente en los sacrificios. Este gesto no significa propiamente transmisión de los propios pecados a la víctima, ni sustitución del oferente, sino un signo de propiedad para indicar que la víctima es suya. Por tanto, este gesto indica que es el oferente quien hace el sacrificio, aunque sean otros, los ministros que realizan las diversas ceremonias.