COMENTARIO

 Ex 30,1-10 

El altar para el incienso (cfr 37,25-28; 40,26) estaba colocado en el Templo de Salomón delante del Santo de los Santos (cfr 1 R 6,20-22; 7,48). Desde tiempo muy antiguo el uso del incienso era común dentro del culto tanto en Mesopotamia como en Canaán. Siendo una sustancia aromática es muy apropiada no sólo para ambientar y perfumar los locales en las grandes aglomeraciones profanas o religiosas, sino sobre todo para significar la alabanza que sube olorosamente hasta el Cielo.

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