COMENTARIO

 Lv 1,10-13 

Algunos piensan que el sacrificio de la víctima en la parte norte del altar respondía a la idea de que Dios habitaba hacia el septentrión (cfr Is 14,13; Ez 1,4; Sal 48,3). Sin embargo, parece que sólo se indica ese lado del altar por ser el único que estaba libre. En efecto, la parte meridional estaba ocupada por la escalinata que conducía al altar, en la occidental estaba la pila o mar de bronce con el agua de las abluciones (cfr Ex 30,18; 40,30), mientras que en la parte oriental se encontraba el depósito de las cenizas (cfr Lv 1,16).

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