COMENTARIO

 Lv 4,1-2 

A diferencia de los sacrificios prescritos anteriormente, que suponían sobre todo un reconocimiento de la soberanía divina, estos sacrificios insisten en la idea de la reparación y la expiación. Tales sacrificios parecen muy antiguos, como se deduce de otros testimonios procedentes de los pueblos cananeos, así como de los escritos de Ras Samra o Ugarit, en la costa de Siria (siglos XV-XIV a.C.).

Al tratarse de acciones realizadas sin advertencia, los hechos aquí considerados no eran pecados propiamente dichos, sino sólo pecados materiales, o impurezas rituales. De todas formas se suponía que siempre había habido una cierta imprudencia (cfr Nm 15,22-29; Qo 5,5). En la traducción hemos optado por «inadvertencia», en lugar de «ignorancia» como hace la versión latina. De ese modo se expresa mejor la naturaleza de esa ignorancia que, según el original hebreo, proviene más de la limitación humana que de la falta de conocimiento.

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