COMENTARIO

 Lv 4,3-l2 

Al comenzar la lista de expiaciones por el pecado cometido por el sacerdote, se indica la peculiar gravedad de su pecado, cuyas consecuencias afectaban también al pueblo. Algo parecido ocurriría con el pecado del rey (cfr 2 S 24,10-15; 1 R 13,1-10). El ceremonial, aparte de los gestos ya conocidos por sacrificios anteriores, introduce nuevos elementos litúrgicos. Al quemar la víctima fuera del campamento, el oferente manifestaba su tristeza por haber pecado, renunciando a comer las carnes sacrificadas. Este detalle de los sacrificios expiatorios lo ha recogido la Carta a los Hebreos, cuando afirma que «también Jesús, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta» (Hb 13,12).

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