COMENTARIO

 Rt 3,1-18 

La providencia de Dios cuenta también con los consejos llenos de sentido práctico de Noemí para que los acontecimientos se encaminen hacia una solución satisfactoria. Terminada la siega, y mientras había abundantes mieses en la era, el dueño del campo dormía allí para cuidarlas. Noemí sugiere a Rut que aproveche la ocasión para conversar con él y así lo hace ella. Instruida por Noemí, acude a buscar la protección de quien puede, con su matrimonio, asegurar la perpetuación de la familia de su difunto esposo.

Booz ve en Rut a una mujer virtuosa y se decide a ejercer los deberes de goel para con ella si aquel al que corresponde asumirlos en primer lugar declina hacerlo. A pesar de ser extranjera y no pertenecer por nacimiento al pueblo de Dios, se hace acreedora de los beneficios de las leyes sobre la redención (que se referían sólo a los israelitas) gracias a su fidelidad, bondad y sencillez.

Con la expresión «extiende el borde de tu manto sobre tu esclava» (v. 9), Rut está pidiendo a Booz que la tome por esposa (cfr Ez 16,8). De este modo se manifiesta nuevamente su resolución de adherirse al pueblo de su difunto esposo. Ya había tomado la decisión de acompañar a Noemí cuando regresó. Ahora se muestra dispuesta a perpetuar su familia.

En una lectura espiritual del texto, Rut sigue ofreciendo un modelo de gran fuerza expresiva para todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que, al buscar con sencillez a Jesús y al acercarse a su Iglesia, han sido llamados a participar de las promesas de Dios a su pueblo y a alcanzar la Redención llevada a cabo por Jesucristo.

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