COMENTARIO

 Rt 4,1-12 

Puesto que Booz no era el pariente más próximo al que correspondía redimir las propiedades de Elimélec, antes de adquirir ningún compromiso con Rut, busca a ese pariente con intención de preguntarle en presencia de los ancianos del lugar si estaba decidido a actuar como goel o no. Para eso, se sienta en la puerta de la ciudad y, con la misma naturalidad con que la providencia de Dios hace que sucedan todas las cosas que se narran en este libro, en seguida el otro pasa por allí. Booz lo llama y habla con él. Tras advertirle de que no se trata sólo de adquirir el campo, sino también de contraer matrimonio con Rut, el otro declina hacerlo.

En el antiguo Israel la acción de entrar a un terreno y tirar el propio calzado sobre la tierra era una señal de posesión (cfr Sal 60,10; 108,10). En cambio, quitarse la sandalia y entregarla a otro es un modo de expresar la renuncia a esa posesión. Incluso, cuando uno se ratificase en presencia de los ancianos en desentenderse de una obligación derivada de la ley del levirato, la cuñada le debería quitar la sandalia con desprecio (cfr Dt 25,9-10). El libro de Rut fue escrito en una época tardía, cuando estas costumbres ya no estaban en uso, por eso el autor sagrado explica a sus lectores lo que significa ese gesto (v. 7).

Al recibir la sandalia en sus manos, Booz asumió su responsabilidad de adquirir las posesiones de Elimélec y tomó por esposa a Rut, dando cumplimiento a los deberes de goel y a la ley del levirato.

Volver a Rt 4,1-12