COMENTARIO

 Ne 1,1-13,31 

El libro de Nehemías constituye una unidad literaria con el de Esdras. En éste se había narrado el regreso de los deportados, la reconstrucción del Templo (cfr Esd 1,1-6,22) y la restauración religiosa llevada a cabo por Esdras, el escriba (cfr Esd 7,1-10,44). Ahora la narración continúa con la reconstrucción y repoblación de Jerusalén, y con la restauración del pueblo en la Ciudad Santa, llevada a cabo por Nehemías (1,1-13,31).

Nehemías fue un funcionario de la corte real persa a quien el rey Artajerjes dio la autorización para dirigirse a Jerusalén, en la provincia de Judá, y reconstruirla. El origen de la mayor parte de este libro se encuentra probablemente en las «memorias de Nehemías», escritas por él mismo unos años después de haber llevado a cabo su misión, y redactadas a partir de un breve informe elaborado inmediatamente después de los acontecimientos. Estas memorias constituyen una valoración de los hechos vividos a la luz de la fe en el Dios de Israel. El autor sagrado que redactó el libro en su forma actual uniendo las memorias de Esdras y Nehemías organizó los contenidos de esas «memorias» insertando en las de Nehemías datos de las de Esdras, como por ejemplo el que habla de la lectura de la Ley realizada por Esdras (cap. 8).

El relato comienza con el proyecto de reconstrucción de Jerusalén, principal objetivo de la primera misión de Nehemías (1,1-2,20); a continuación se describen las obras de restauración de la ciudad (3,1-6,19), y las tareas de repoblación (7,1-72). Sin embargo, el núcleo central del libro lo constituyen la proclamación de la Ley realizada por Esdras y la confesión de los pecados del pueblo que se compromete a cumplir la Ley (8,1-10,40). Una vez expuesta la idea central, se describe la repoblación del resto del territorio (11,1-12,26) y la dedicación de la muralla ya reconstruida (12,27-47). Finalmente, el libro concluye con la reseña de la restauración de la sociedad judía según la Ley de Moisés, principal tarea de la segunda misión de Nehemías (13,1-31). De este modo, en el centro de la estructura literaria del libro se puede descubrir su enseñanza fundamental: la valoración, a la luz de la Ley de Dios, de la propia vida y de la historia del pueblo, y la confesión de los pecados puestos al descubierto por la Ley.

En la tradición cristiana la reconstrucción de la Ciudad de Dios, relatada en este libro, ha sido identificada alegóricamente con la edificación de la Iglesia.

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