COMENTARIO
Nehemías, absolutamente confiado en el Señor, puso los medios humanos a su alcance para ayudar a sus compatriotas. Después de haber rezado durante cuatro meses —desde Kisleu (1,1) hasta Nisán (v. 1)—, y aprovechando una ocasión propicia, resolvió exponer sus proyectos al monarca, y consiguió de éste no sólo la autorización para llegar hasta Judá y reconstruir Jerusalén, sino también los materiales necesarios para su construcción (vv. 1-9). El rey Artajerjes al que se alude (v. 1) sería probablemente Artajerjes I (465-425 a.C.); y el año veinte de su reinado corresponde al 445 a.C.
Cuando Nehemías llegó a la ciudad de sus antepasados, encontró desde el principio la oposición del gobernador de Samaría, Sanbalat, y de Tobías, un influyente hacendado que había emparentado con familias sacerdotales (cfr 6,17-18). Sin embargo, consiguió que personajes influyentes de Jerusalén (v. 16) se uniesen a su proyecto. Actuando con prudencia, y al mismo tiempo con audacia, se apoyó siempre en la certeza de que contaba con el auxilio del Señor para sacar adelante sus proyectos (v. 20).