COMENTARIO

 Tb 3,1-6 

Tobit no responde a las recriminaciones de su esposa Ana, sino que recurre a Dios en una oración en la que resuenan frases de los Salmos, pero en la que, a diferencia de éstos, en los que siempre se pide la salud, Tobit acaba pidiendo la muerte. En esto se parece a Job (cfr Jb 3,20-23), aunque Tobit reconoce que Dios es justo ya que le castiga por sus pecados y por los de sus padres con los que Tobit se siente solidario.

El texto griego no deja entrever que Tobit pensase en la vida eterna, sino únicamente en la liberación del sufrimiento. La versión latina de la Vulgata, en cambio, da a entender que Tobit espera ir junto a Dios: «Ordena que mi espíritu sea recibido en paz» (v. 6 de la Vulgata). En cualquier caso Tobit confía en Dios, y en esa confianza puede desearse la muerte, de manera análoga a como «el cristiano puede experimentar hacia la muerte un deseo semejante al de San Pablo: “Deseo partir y estar con Cristo” (Flp 1,23); y puede transformar su propia muerte en un acto de obediencia y de amor hacia el Padre, a ejemplo de Cristo (cfr Lc 23,46)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1011).

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