COMENTARIO

 Tb 6,10-18 

Según la Ley (cfr Nm 36,1-13) cuando una hija recibía la herencia paterna (cfr Nm 27,1-11) debía casarse con un hombre de su misma tribu, para que así esa herencia no pasara a formar parte del lote correspondiente a otra de las tribus. Esto le correspondía hacerlo a Tobías, por ser el pariente más próximo, sin que el texto informe de si los anteriores maridos cumplían tal condición. El ángel presenta a Tobías las ventajas de cumplir aquella ley: no sólo recibiría la herencia a la que tenía derecho, sino que desposaría una mujer llena de buenas cualidades. Por todo ello el ángel propone hacerlo lo antes posible (v. 13).

A la propuesta del ángel, Tobías se resiste con objeciones de peso, no tanto porque tema a la muerte, sino pensando en sus ancianos padres y apelando a la piedad filial (vv. 14-15). También esto era una exigencia de la Ley. El ángel ofrece la solución a aquellas dificultades: le recuerda al joven el mandato paterno (v. 16, cfr 4,12), y le explica cómo superar la oposición del demonio (v. 17), no sólo con los remedios externos, sino también con la oración (v. 18). Las palabras «está destinada para ti desde la eternidad» muestran que el amor entre los jóvenes por el que se llega al matrimonio es guiado por la providencia divina y responde a un designio misterioso, pero real y eterno, de Dios. Así lo corrobora el hecho de que Tobías se enamore de la joven antes de conocerla al oír las palabras del ángel (v. 19). San Josemaría Escrivá aconsejaba a los jóvenes ponerse bajo la protección del arcángel Rafael: «¡Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica —te dije, bromista. Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejándote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más» (Camino, n. 360).

El texto de la Vulgata trae instrucciones más detalladas del ángel a Tobías sobre su unión con Sara. Dice a partir del v. 17: «Aquellos que entienden la unión conyugal excluyendo de ella y de su mente a Dios, y se entregan al placer como caballos o mulos irracionales, están sometidos al poder del demonio. 18Tú, en cambio, cuando la recibas como esposa y entres en la alcoba, manténte en continencia durante tres días, y no hagas otra cosa sino dedicarte con ella a la oración. 19Aquella misma noche, quemando la hiel del pez, se ahuyentará el demonio. 20La segunda noche serás admitido en la unión con los santos patriarcas. 21La tercera noche alcanzarás la bendición para que nazcan de vosotros hijos incólumes. 22Pasada la tercera noche recibirás a tu esposa virgen en el temor del Señor, movido por el deseo de hijos más que por la pasión, y así obtendrás la bendición de los hijos dentro de la estirpe de Abrahán».

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