COMENTARIO

 Tb 9,1-6 

En la alegría de la boda, Tobías no olvida el motivo del viaje ni le abandona el recuerdo y la piedad hacia sus ancianos padres. Una vez más cuenta con la ayuda del ángel que ahora actúa como un fiel servidor a las órdenes del joven. Todo sucede según lo previsto. El autor sagrado se despreocupa de la lógica temporal de los hechos, pues Ecbatana estaba a 360 km de Ragués, y el viaje duraría cerca de veinte días. Lo que le interesa mostrar es la servicialidad del ángel, la honradez de Gabael y su participación en la alegría de la boda. La oración fluye espontáneamente de labios de Gabael, como sucede a lo largo de todo el libro de Tobías. La compañía del ángel se ha mostrado como la ayuda más eficaz para cumplir la misión encomendada: «Pido al Señor que, durante nuestra permanencia en este suelo de aquí, no nos apartemos nunca del caminante divino. Para esto, aumentemos también nuestra amistad con los Santos Ángeles Custodios. Todos necesitamos mucha compañía: compañía del Cielo y de la tierra. ¡Sed devotos de los Santos Ángeles! Es muy humana la amistad, pero también es muy divina; como la vida nuestra, que es divina y humana. ¿Os acordáis de lo que dice el Señor?: ya no os llamo siervos, sino amigos» (S. Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n. 315).

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