COMENTARIO

 Tb 11,1-14,15 

Después de haber narrado el viaje a Media, el autor sagrado, continuando el argumento de su obra, nos lleva de nuevo a Nínive. Da cuenta, en primer lugar, de la llegada de Tobías acompañado del ángel y de Sara, y de la curación de la ceguera de Tobit (11,1-18). Con esto el ángel ha cumplido su misión (cfr 3,16-17), y ya puede manifestar abiertamente su identidad y desaparecer (12,1-22). Tobit reacciona elevando a Dios un largo cántico de alabanza (13,1-18), y, finalmente, tras dejar a su hijo su testamento espiritual, muere en la paz del Señor (14,1-11). Tobías y Sara, por su parte, tras haber cumplido sus deberes filiales en Nínive, van a establecerse a Media junto a los padres de Sara (14,12-15).

La historia tiene un final feliz, como correspondía a las buenas obras realizadas por Tobit, y a la misericordia de Dios que no abandona a los justos. Las pruebas han sido duras, pero la confianza puesta siempre en el Señor se ha visto recompensada por una especial providencia divina llevada a cabo mediante el ángel Rafael. Ésta es la lección más importante que deja el libro de Tobías. Cierto que no siempre los ángeles resuelven situaciones dolorosas de un modo tan prodigioso como lo muestra la historia de Tobías; pero siempre están junto a nosotros en las pruebas y nos confortan si confiamos en Dios. Así lo vemos cumplido ciertamente en la vida de nuestro Señor Jesucristo. En el momento de la pasión un ángel del cielo le confortó en el huerto de los olivos (cfr Lc 22,43); pero Jesús hubo de beber el cáliz del sufrimiento y la muerte para cumplir la voluntad de Dios Padre en orden a la redención de los hombres.

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