COMENTARIO
Holofernes puso finalmente en marcha el asedio de Betulia. Los israelitas, a pesar de pedir ayuda a Dios (v. 19), al verse cercados se llenaron de temor. Al no vislumbrarse ninguna salida, el pueblo pidió a los príncipes de la ciudad que considerasen la conveniencia de rendirse. El discurso que el pueblo dirigió a Ozías, dirigente principal (cfr 6,15), y al consejo de los ancianos refleja desesperación, como si hubieran perdido la fe en Dios, y recuerda las repetidas quejas de los israelitas en el desierto contra Moisés (cfr Ex 16,2-3; Nm 11,4-6; 14,2-4; 20,2-5). Ozías, presionado por el clamor popular, sólo consiguió retrasar cinco días la decisión de rendirse, confiando en que Dios aún podría manifestar su misericordia en ese breve plazo. El dramatismo del relato refleja la situación angustiosa en que se encontraban los judíos bajo el dominio de Antíoco IV Epífanes y, en general, bajo los seléucidas, pero también prepara la maravillosa intervención de Dios, que recuerda a la del Éxodo.