COMENTARIO

 1 M 1,41-53 

Hasta este momento los judíos se regían por sus propias leyes que eran al mismo tiempo religiosas y civiles. Antíoco, pretendiendo la unidad política de su imperio, quiere establecer por la fuerza la unidad religiosa. Los judíos que ya se habían dejado llevar por las novedades griegas, no tuvieron inconveniente en aceptar aquellas leyes cuya imposición, según el autor sagrado, se debía a haberlas aceptado antes, y que ahora suponían la apostasía formal de su propia religión. Otros judíos, quizá los más, las acataron por miedo. Y otros, finalmente, los considerados por el autor sagrado como el verdadero Israel (v. 53), tuvieron que ocultarse para poder seguir siendo fieles a su religión.

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