COMENTARIO

 1 M 3,1-9,22 

Al morir Matatías Judas toma el mando militar (cfr 2,66). Comienza por enfrentarse y vencer a los jefes de las tropas sirias destacadas en Judea (3,10-26). Este hecho provoca que Antíoco envíe contra Jerusalén a dos de sus mejores generales, Nicanor y Gorgias, que son vencidos por Judas cerca de Emaús (3,27-4,25). Entonces interviene Lisias, jefe supremo del ejército; pero al comprobar el coraje de los judíos, se retira a Antioquía para reclutar más gente (4,26-35). Judas aprovecha aquel respiro para purificar el Templo y reanudar el culto (4,36-61). Además emprende unas campañas fuera de Judea para ayudar a los judíos que vivían en aquellas regiones y asegurar su posición (5,1-68). Entretanto muere Antíoco Epífanes y le sucede su hijo Antíoco V Eupátor (6,1-17); es el año 164 a.C. Ante el intento de Judas de apoderarse de la Ciudadela, el rey envía el grueso de su ejército contra Jerusalén (6,18-42). Judas no puede detenerlo y se repliega en la Ciudad Santa donde queda asediado (6,47-54). Pero los acontecimientos en Antioquía —Filipo quiere hacerse con el poder— obligan a Lisias a volver precipitadamente ofreciendo un tratado de paz a Judas (6,55-63). El año 162 a.C. Demetrio se hace con el trono de Siria, y el partido prohelenista de Jerusalén consigue que nombre sumo sacerdote a Alcimo, que intenta imponer la política de los seléucidas de Siria (7,1-20). La reacción de Judas contra Alcimo y los suyos hace que el rey envíe de nuevo a Nicanor con un gran ejército, pero es derrotado por Judas (7,21-50). Éste, temiendo represalias, acude a los romanos (8,1-32); Demetrio, sin embargo, vuelve al ataque y Judas muere en la batalla (9,1-22).

Tal es la sucesión de los hechos que presenta la primera parte de 1 M. Pero en realidad, viendo el distinto orden en que aparecen en 2 M (cfr 2 M 9,1-29; 10,1-8; 11,1-15), y atendiendo a la lógica de los acontecimientos, todo parece indicar que Antíoco Epífanes murió cuando Lisias estaba sitiando Jerusalén, lo que obligó a Lisias a volver a Antioquía y ofrecer la paz a Judas. Será entonces, cuando éste consiga cierta libertad religiosa para los judíos (6,55-63), y cuando se lleve a cabo la purificación del Templo (4,36-61; 2 M 10,1-8). Tanto 1 M como 2 M alteran, cada uno a su manera, el orden de los sucesos. 1 M lo hace con el fin de mostrar que la purificación y la dedicación del Templo se debió a las victorias de Judas, y no tanto a una paz otorgada por necesidad de parte de Lisias (4,26-61). 2 M altera a su vez el orden cronológico, con el fin de resaltar que Dios quiso que el Templo fuera purificado tras la muerte del tirano (2 M 9-10). Por otra parte, retrasando la muerte de Antíoco Epífanes a un tiempo posterior a la purificación del Templo, 1 M la une a la sucesión de su hijo en el trono (6,1-17). Con todo, no es fácil explicar los cambios de orden cronológico que aparecen en los libros de los Macabeos. Para sus autores ese orden era secundario, porque su propósito era ensalzar a Judas y mostrar sus gestas en la causa de la liberación del Templo y del pueblo.

Volver a 1 M 3,1-9,22