COMENTARIO
Según Flavio Josefo, la batalla contra Apolonio, gobernador de Samaría, tuvo lugar un poco al norte de Jerusalén. Bet-Jorón, en cambio (v. 24), está situada a unos 8 km al noroeste de la capital. El autor sagrado resalta la inferioridad militar de Judas y la confianza de éste en el Señor. También los motivos que conducen a la lucha a los dos contendientes son distintos (vv. 18-22). La actitud de Judas preludia la actitud del cristiano que tras la muerte de Cristo se sabe vencedor: «Recordad qué advertencias da a los suyos Cristo, el Señor, en el Evangelio; recordad que el Rey de los mártires es quien equipa a sus huestes con las armas espirituales, quien les enseña el modo de luchar, quien les suministra su ayuda, quien les promete el remedio, quien, habiendo dicho a sus discípulos: “En el mundo tendréis luchas”, añade inmediatamente, para consolarlos y ayudarlos a vencer el temor: “Pero tened valor: Yo he vencido al mundo”» (S. Agustín, Sermones 276,1).