COMENTARIO
El ejército de Israel se preparaba para la batalla con lamentaciones, penitencias y oración. Como no podían acudir al Templo, lo hacen en Mispá, lugar de oración en el pasado (cfr Jc 20,1), a 15 km al norte de Jerusalén. Allí también fueron conducidos los nazareos, que tenían voto de no cortarse el pelo ni de tomar bebidas con alcohol, para que pudieran realizar los ritos de conclusión de su voto, pues había transcurrido el tiempo indicado (cfr Nm 6,1-21). Puesto que en ese momento no hay profetas, consultan el libro de la Ley para conocer la voluntad de Dios (v. 48) y ponen su confianza en la decisión del cielo (v. 60). Precisamente por eso la leva militar no es total (v. 56).