COMENTARIO

 1 M 4,26-35 

Al año siguiente de la victoria de Judas en Emaús, es decir, en el año 164 a.C., Lisias, que dirigía el imperio en nombre de Antíoco (cfr 3,32), lanza un nuevo ataque contra Judea y Jerusalén viniendo esta vez por el sureste. Judas le sale al encuentro en Bet-Sur, plaza fuerte de los sirios a 30 km de Jerusalén, junto a la frontera con Idumea. 1 M presenta aquí una nueva victoria apoteósica de Judas (v. 34). Pero quizá el desarrollo de la contienda fue más complejo. Aunque Judas pudiera, en efecto, vencer en algún encuentro, como aquí se dice, y Lisias hubiese de buscar refuerzos, al final las tropas sirias se impusieron y llegaron a Jerusalén para sitiar la ciudad (cfr 2 M 11,13-15; 1 M 6,47-54). El autor de 1 M quiere resaltar una victoria de Judas como antecedente inmediato de la purificación del Templo.

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