COMENTARIO
Las guerras emprendidas por Judas contra los pueblos que rodeaban Judea vienen justificadas porque los judíos que vivían en aquellas regiones sufrían una persecución a muerte por parte de sus vecinos. La causa de esta persecución podía ser el temor de aquellos pueblos ante el resurgir de Judea, o sencillamente, secundar la política unificadora de Antíoco. En cualquier caso, también pudieron influir en Judas otros motivos como el saldar antiguas querellas o el querer recuperar territorios que habían pertenecido a Israel.
Judas inicia sus campañas y se dirige primero hacia el sur, al país de Idumea (Edom o Esaú) tradicional rival de los judíos. Castiga a alguna tribu seminómada como los bayanitas (vv. 3-5) y después se encamina hacia el este pasando el Jordán y atacando en Amón (vv. 6-8). A continuación planea las expediciones hacia el norte y organiza dos campañas simultáneas a uno y otro lado del Jordán: Galilea al oeste, y Galaad al este (vv. 9-19). Envía a Simón a Galilea (vv. 21-22) y él marcha a Galaad (vv. 23-54). Pero aunque en Galaad cuenta con el apoyo de los nabateos (v. 25), se encuentra con la dura resistencia de Timoteo y de las ciudades de la región, a las que va reduciendo sistemáticamente, y les aplica con rigor las leyes de la guerra propias de la época (vv. 35.44.51). Por último, vuelve a Jerusalén. La finalidad de las campañas, según el autor de 1 M, es rescatar a los israelitas que viven en aquellas regiones y traerlos a Judea (vv. 23.43-54).