COMENTARIO
José y Azarías, que habían quedado a cargo de la defensa de Judea, también quieren obtener la gloria de la victoria y, desobedeciendo las órdenes de Judas, atacan Yamnia, al oeste de Judea; sin embargo, son derrotados por Gorgias, pues ellos no eran los elegidos por Dios para salvar a Israel porque no pertenecían a la familia de los Macabeos (vv. 55-62). No obstante, Judas y sus hermanos vuelven y atacan victoriosamente el sur y el oeste de Judea, con lo que concluyen sus expediciones (vv. 65-68).
Del relato se puede desprender que sólo a Judas y a sus hermanos reserva Dios las victorias, y que ellos son instrumento de salvación no sólo para Judea sino para los judíos que viven en las regiones de alrededor. Esta perspectiva responde a una de las finalidades de 1 M: explicar y legitimar la dinastía asmonea. Sólo los que colaboran y obedecen a los Macabeos, primeros representantes de aquella dinastía, contribuyen a la salvación de Israel.