COMENTARIO
La acción heroica de Eleazar no obtuvo el resultado esperado para el desenlace de la batalla. Sin embargo él obtuvo una «fama eterna». San Gregorio Magno le daba a este pasaje una aplicación espiritual exhortando a vivir la humildad: «Eleazar derribó al elefante hiriéndolo en la batalla, pero debajo del mismo que mató, murió él. ¿A quiénes representa éste, que fue aplastado por su propia victoria, sino a aquellos que vencen a los vicios, pero que, al ensoberbecerse, quedan ellos caídos debajo de los mismos a los que vencen? Porque debajo del enemigo derribado muere el que se ensalza a causa de la culpa vencida. Así que hay que considerar con mucha diligencia que los bienes no pueden aprovecharnos si no nos protegen de los males que nos asaltan a escondidas. Todo lo que se hace perece si no se protege solícitamente con la humildad» (Moralia in Iob 19,21,34).