COMENTARIO
Cuando Filipo regresa de Persia a Antioquía con las credenciales reales (cfr 6,14-15), Lisias ve en peligro su posición de regente, así que decide volver enseguida a Antioquía. Las razones que Lisias aduce ante el rey son, sin embargo, muy distintas: la fortaleza de los judíos y la inutilidad de querer suprimir sus tradiciones. Pero lo importante es que se concede a los judíos la independencia y libertad en el ámbito de la práctica de su religión. Así, de forma inesperada, y a través de las disensiones políticas internas del imperio, Dios socorre a Judas y a los sitiados en Jerusalén. Pero al autor de 1 M no le interesa destacar este socorro, porque prefiere ver la ayuda divina en las espectaculares batallas ganadas por Judas.