COMENTARIO
La parte central y más importante del libro son los diálogos, compuestos en verso. Se trata de un debate sobre el sufrimiento de un inocente, que incluye a la vez cuestiones acerca de Dios, del ser humano y del orden del universo.
El debate parece tener a veces características académicas, como si se tratara de una discusión sobre ideas abstractas; otras veces es apasionado y refleja la situación angustiosa de uno de los contendientes. En todo caso, puesto que Job es presentado en el prólogo como un israelita piadoso, su diálogo con sabios extranjeros le convierten en figura y símbolo del pueblo de Israel sometido al imperio persa y a punto de perder las esperanzas que había abrigado al calor de la enseñanza profética. Pensando en la situación del pueblo durante y después del destierro, surgía la pregunta: ¿puede abandonar el Señor a su pueblo, que se ha mantenido fiel aun en las circunstancias más duras? ¿Puede oprimirle sin motivo?
Como hemos indicado en la introducción, hay tres grupos de discursos: el diálogo de Job con sus amigos (caps. 3-31), la intervención de Elihú (caps. 32-37), y los discursos del Señor (38,1-42,6).