COMENTARIO

 Jb 4,8 

Esta máxima expresa con claridad el convencimiento de quienes explican el sufrimiento como castigo del pecado. «En la opinión de los amigos de Job se expresa una convicción que se encuentra también en la conciencia moral de la humanidad: el orden moral objetivo requiere una pena por la transgresión, por el pecado y por el reato. El sufrimiento aparece, bajo este punto de vista, como un “mal justificado”. (…) Job, sin embargo, contesta la verdad del principio que identifica el sufrimiento con el castigo, y lo hace en base a su propia experiencia» (S. Juan Pablo II, Salvifici doloris, nn. 10-11).

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