COMENTARIO

 Jb 4,16-21 

Apelando a una visión nocturna, Elifaz expone su idea negativa del hombre: no puede ser justo ni íntegro ante Dios. Tampoco el concepto de Dios es positivo: no se fía de sus servidores ni de sus ángeles. Más que a un Dios justo, presenta a un Dios justiciero; y más que a un hombre débil como criatura, presenta a un hombre abocado al delito, incapaz incluso de alcanzar la sabiduría (v. 21). A estas palabras de Elifaz se les puede aplicar el juicio genérico que San Gregorio Magno da sobre las intervenciones de los amigos de Job: «Es claro que ciertas cosas son rectas en su formulación, pero pueden ser superadas cuando se las compara con otras mejores» (Moralia in Iob 5,27).

En la plenitud de la Revelación, en el Nuevo Testamento, Dios se dará a conocer como Creador y como Padre amoroso que cuida con diligencia de los hombres, más que de las aves del campo (cfr Mt 6,25-34), y presenta al hombre como elegido desde la eternidad para ser santo ante Dios (cfr Ef 1,4).

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