COMENTARIO

 Jb 5,3 

La segunda parte de este versículo parece romper el hilo argumental del discurso, por lo que algunos comentaristas, forzando el texto, traducen: «Y enseguida vi arruinarse su mansión». Sin embargo, tanto el texto hebreo como las versiones griega y latina transmiten la expresión que hemos aceptado. Elifaz ante el malvado (necio) que progresa y parece «echar raíces» se siente en la obligación de maldecirlo, porque, según la idea común entre los sabios, ese progreso era sólo aparente. De hecho, tras la maldición, la familia y la fortuna de aquel hombre se vendrán abajo (5,4-7).

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