COMENTARIO

 Jb 7,11-21 

La preocupación de Dios por el hombre que los Salmos consideran manifestación de su providencia amorosa (cfr Sal 8,5; 144,7) es interpretada en este pasaje como persecución molesta y como vigilancia agobiante. La inmensidad del Mar La inmensidad del Mar (Yam) o el poder del mítico Monstruo marino (Tannin) (v. 12) le sirven a Job para contrastar la pequeñez del ser humano con la grandeza de Dios: si el hombre es tan insignificante no debería recibir tanta atención por parte de Dios, ni sus delitos deberían considerarse tan graves como para merecer tales suplicios. A la doctrina antigua expuesta por su amigo Elifaz (cfr 4,7-9), según la cual el sufrimiento humano es siempre castigo por el pecado, Job viene a responder que dada la grandeza de Dios e insignificancia del hombre, no se comprende la «saña» divina en castigarlo (vv. 20-21).

En el modo de hablar de Job hay una cierta ironía, que deja entrever que la Providencia divina, el pecado y el castigo no pueden comprenderse con las categorías de la retribución al modo humano, sino que han de tener un sentido más profundo, aunque no logremos explicarlo, porque Dios es infinitamente superior al hombre.

Volver a Jb 7,11-21