COMENTARIO

 Jb 8,1-22 

Bildad se enfrenta a Job en dos flancos: como interlocutor, calificando de rudas sus palabras (v. 2; cfr 6,26), y como sabio, basando su argumentación en la justicia divina que no puede fallar. Apela a la enseñanza de las generaciones pasadas.

En el discurso hay dos razonamientos: primero, que los hijos de Job ya han pagado con la muerte sus pecados; él, sin embargo, todavía está vivo y puede recurrir a Dios y salvarse (vv. 1-7); segundo, que la aparente prosperidad del impío que no confía en Dios se desvanece porque no tiene base; es como el papiro, la tela de araña o el árbol trasplantado (vv. 8-19). La conclusión es clara: todavía hay remedio y Job, si actúa rectamente, podrá recuperar la alegría (vv. 20-22).

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