COMENTARIO

 Salmo 4 

La seguridad del salmista expresada al despertar, según el salmo anterior (cfr Sal 3,6), continúa siendo reafirmada en este salmo al acostarse (cfr Sal 4,9).

La oración se estructura de la siguiente forma: se inicia con la petición confiada del salmista (v. 2); sigue la exhortación dirigida a quienes vacilan en su confianza en Dios (vv. 3-7) y termina con una nueva oración en la que testimonia ante Dios la alegría y la paz recibidas de Él (vv. 7b-9).

La alegría cantada en el v. 8 preludia la que Jesús promete a sus discípulos cuando les habla de su futura resurrección. En Cristo resucitado se cumple plenamente este salmo, ya que, salvado por Dios de la angustia de la muerte, comunica a los suyos su misma alegría; una alegría que nadie podrá arrebatar (cfr Jn 15,11; 16,20-22).

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