COMENTARIO

 Salmo 5 

En el salmo anterior se expresaba la paz y seguridad del salmista durante la noche (cfr Sal 4,9); en éste se recoge su oración durante el día: al despertar (Sal 5,4; cfr Sal 3,6) y luego en el Templo (Sal 5,8; cfr Sal 3,5).

La oración se inicia con una súplica elevada al comenzar el día (vv. 2-4), en la que el salmista reconoce y proclama la rectitud de Dios (vv. 5-7). Después anhela ir al Templo, a la presencia del Señor (v. 8), pide su protección frente a los enemigos traicioneros (vv. 9-11) y la bendición para los justos (vv. 12-13).

Este salmo lleva al cristiano a anhelar la unión con Jesucristo verdadero Templo de Dios (cfr Jn 2,21-22). Si el salmista confía que en el Templo Dios le escuchará (v. 8) y llenará de gozo a quienes le busquen allí (v. 12), el cristiano sabe que lo que pida al Padre en nombre de Jesús le será concedido (cfr Jn 15,16), y que de Él recibirá la alegría completa (cfr Jn 17,3).

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