COMENTARIO
El salmista reconoce que sólo por la bondad de Dios le es permitido entrar en el Templo, donde, en el sacrificio matutino, culmina la oración iniciada al comienzo del día (v. 4). «Bondad» (hesed) equivale aquí a fidelidad, porque Dios escucha siempre a quien le suplique en el Templo (cfr 1 R 8,30-39).