COMENTARIO

 Sal 5,12-13 

En contraposición a la suerte del impío, está la del justo que, al recurrir a Dios, encuentra su protección y su bondad. «Nombre» (v. 12) equivale a «persona». «Los que aman tu Nombre» equivale a aquellos que reconocen con agradecimiento lo que Dios —que reveló su nombre a Moisés (cfr Ex 3,14)— ha hecho por su pueblo y confían en Él. En la nueva Alianza Dios ha otorgado a Jesucristo «el Nombre que está sobre todo nombre» (Flp 2,9). Por eso para el cristiano no existe bajo el cielo otro Nombre en el que pueda encontrarse la salvación que el de Jesús (cfr Hch 4,12). «El nombre de Cristo —comenta San Gregorio de Nisa— lleva la justicia, la sabiduría, el poder, la verdad, la bondad, la vida, la salvación, la inmortalidad. La virtud que está por encima de todo cambio y mutación» (Ad Harmonium 14).

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