COMENTARIO

 Sal 7,13-17 

Los pecadores, en contraste con el justo, sufrirán los castigos divinos —representados aquí con imágenes de guerra— en cuanto que sus actos violentos se volverán contra ellos. El mal sigue su curso y da su fruto con la misma continuidad con la que a la generación sigue el parto (v. 15), y tal como muestra la experiencia (cfr Pr 26,27). El pecado del hombre siempre se vuelve contra el mismo hombre, porque «el pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo (…). Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1849).

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