COMENTARIO
El juicio divino ya se ha realizado en parte cuando, a lo largo de la historia, han ido desapareciendo las naciones —ciudades— que han oprimido a Israel (vv. 4-7.16), y cuando Dios ha mostrado su protección hacia el pobre que ha recurrido a Él (cfr vv. 10.14-15.19). Pero el juicio de Dios que el salmista implora va a realizarse definitivamente en el futuro y pondrá en evidencia el señorío universal de Dios (v. 20; cfr Sal 96,13; 98,9). «Era razonable que no sólo se estableciesen premios para los buenos y castigos para los malos en la vida futura, sino que también se decretase en un juicio general y público, a fin de que resultase para todos más notorio y grandioso, y para que todos tributasen a Dios alabanzas por su justicia y providencia, en vez de aquella injusta queja que hasta los varones justos solían a veces exhalar como hombres cuando veían a los malos engreídos en sus riquezas y alegres con sus honores» (Catecismo Romano 1,8,4).