COMENTARIO

 Sal 11,7 

La alabanza conclusiva refleja la esperanza del justo. Ver el «rostro» de Dios significa aquí tener libre y confiado acceso a Dios en el Templo, de modo parecido a como la expresión «ver el rostro del rey» indica en otros pasajes del Antiguo Testamento poder acceder a él libre y confiadamente (cfr Gn 43,3.5; 44,23-26; 2 S 3,13). Jesús en las Bienaventuranzas promete asimismo a los limpios de corazón que verán a Dios (cfr Mt 5,8). «[Esta] promesa supera toda felicidad. (…) En la Escritura, ver es poseer (…). El que ve a Dios obtiene todos los bienes que se pueden concebir» (S. Gregorio de Nisa, De beatitudinibus 6; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2548).

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