COMENTARIO

 Sal 12,4-5 

El punto culminante de la mentira es la afirmación de que nada ni nadie es más fuerte que ella misma. El salmista recoge esta afirmación, al parecer generalizada, tal como la harían los soberbios. Resuena el poder que tiene la mentira y el daño que produce: «La mentira, por ser una violación de la virtud de la veracidad, es una verdadera violencia hecha a otro. Atenta contra él en su capacidad de conocer, que es la condición de todo juicio y de toda decisión. Contiene en germen la división de los espíritus y todos los males que ésta suscita. La mentira es funesta para toda sociedad: socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2486).

Volver a Sal 12,4-5