COMENTARIO
Esta pregunta podría hacerla un sacerdote, o un levita de los que habitaban con cierta estabilidad en dependencias situadas en el recinto del Templo (cfr Jr 35,2-4; 36,10-21; Ez 42), o incluso un simple fiel que subía a rezar al Templo. En este caso podría ser parte de una liturgia de entrada en la que a la pregunta del visitante seguía la respuesta del sacerdote (cfr Sal 24,3). En el salmo la pregunta tiene un significado simbólico de unión con Dios, ser grato en su presencia y encontrar su protección.