COMENTARIO

 Salmo 16 

Si el salmo anterior proclama las condiciones de amor al prójimo para estar junto al Señor, éste proclama la relación personal que existe entre el Señor y quien le sirve en exclusividad (cfr 16,4-6). Junto con el anterior, este salmo presenta la actitud contraria a la de quienes dicen: «No hay Dios» (cfr Sal 14,1), y afirma la esperanza de no acabar como aquéllos (cfr Sal 9,18). Dentro de la serie de los salmos 15 al 24, Sal 16 tiene su correlativo en Sal 23: «El Señor es mi pastor».

El punto de partida es la petición de la protección del Señor (v. 1). Sigue la confesión del salmista de haber reconocido que el Señor es su único bien (vv. 2-6), y la proclamación de las consecuencias que tiene en su vida personal (vv. 7-9). Concluye con la reafirmación ante Dios de esperar de Él la salvación (vv. 10-11).

Al rezar este salmo, el cristiano renueva la alegría de haber sido consagrado a Dios por el Bautismo, y manifiesta su deseo de vivir plenamente la comunión con los demás bautizados.

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