COMENTARIO
Más que una protesta por la lejanía y el silencio de Dios, estos versículos expresan la angustiosa incomprensión, ante el actuar divino, del hombre que sufre habiendo acudido al Señor. Pero la confianza en Dios sigue firme y viva, como indica la expresión «Dios mío», repetida tres veces.