COMENTARIO
Acorralado y sin salida humana el salmista pide el auxilio del Señor para que le libre, presentando ahora los males que le afligen en orden inverso al que los había expuesto antes —espada o muerte, perros, león, búfalo—. Este orden indica la inmediatez del mal soportado. El texto hebreo y algunas versiones antiguas introducen al final del v. 22 la frase: «Tú me diste respuesta». Con ella se introduciría la segunda parte del salmo.