COMENTARIO
En la apelación de inocencia (cfr Sal 7; 17) se presenta primero el haberse mantenido en la Alianza con Dios (v. 3; cfr Sal 25,10); después, el haber evitado los caminos del mal (vv. 4-5; cfr Sal 1,1) y, finalmente, el haber acudido al Templo para purificarse (v. 6) y cantar alabanzas al Señor (vv. 7-8). La liturgia cristiana tomó las palabras de los vv. 6-12 para que sirvieran de oración al sacerdote en el momento del lavabo de la Santa Misa. Es, en efecto, en el sacrificio eucarístico donde podemos expresar a Dios nuestra inocencia, el haber sido «lavados con la sangre del Cordero» (cfr Ap 7,14-17).