COMENTARIO
Se admira la providencia divina sobre todos los hombres, pues cada uno es criatura de Dios y Él conoce su interior (vv. 13-15). Entre los hombres, ni siquiera los fuertes —el «rey», los «héroes» (vv. 16-17)— se salvan por su fuerza, sino que todos deben su vida al auxilio divino (vv. 18-19).